Ahora bien pongámonos a pensar cuando podemos encontrar la alegría.
Por ejemplo cuando comemos, no comamos tan de prisa, degustemos con la alegría
de que nos alimenta y nutre, saboreemos y disfrutemos del placer de sentir los
sabores.
Esto mismo ocurre con todo lo que queremos disfrutar. Tomémonos el tiempo no
nos apresuremos... El momento de la alegría es sagrado, pues propicia la
transformación.
Esta emoción crea una química especial en nuestra aura y en nuestro cuerpo
mental, astral y etérico, magnetizándolos en relación con las corrientes de las
inspiraciones superiores provenientes de nuestra Alma de tus maestros o fuentes o
centros de sabiduría mas elevados.
Asimismo, esa atmósfera magnética nos permite traducir correcta y
creativamente las corrientes de inspiración.
Las fuerzas de la abundancia son las que hacen fluir las cosas en tu
dirección. Una persona alegre ve cómo los libros, el dinero, la tierra y muchos
otros objetos que ella necesita fluyen en su dirección, porque las fuerzas dela
abundancia saben que esa persona los usará para el Bien Común y para servir a la
humanidad. porque una persona con alegría no busca la maldad ni la envidia o el
odio o cualquiera de los pecados capitales ya que todo eso cristaliza su energía
mancha su aura y la daña quitándole la alegría. entonces ella quiere estar bien y
por ende hacer bien.
La abundancia y la alegría se hallan estrechamente relacionadas entre sí. Una
persona alegre disfruta de las cosas que posee, sin embargo, todos los bienes
materiales que una persona triste posee, son para ella como una cárcel, pues son
el origen de su desdicha o, lo que es peor de todo, la causa de su destrucción
espiritual y moral.
La alegría atrae a las fuerzas de la armonía. La gente coopera voluntariamente
con una persona alegre.
La alegría produce vitalidad no sólo en nuestro cuerpo sino también en
nuestros pensamientos, emociones, acciones y expresiones, nos colmamos de
vitalidad y nos convertimos en una fuente de vitalidad en nuestro entorno.
Trasmitimos energías que nutren, elevan, curan o fortalecen a quienes nos rodean.
La alegría es la fuente de la vitalidad y la causa principal de la resistencia de
nuestro sistema inmunológico. Cuando uno desea y es alegre aprende a desarrollar
la paciencia, la perseverancia, la resistencia y ánimo inmutable.
La paciencia es el resultado de la alegría. La paciencia sin alegría incendia
todos nuestros centros y crea enojo. La alegría es paciente.
La perseverancia es
el resultado dela alegría, ya que vitaliza tu espíritu y despeja tu senda. La
perseverancia con alegría es un proceso de trasformación de ti mismo según la
imagen que tú mismo idealizas.
La resistencia es dolor y sufrimiento, si no es inspirada por la alegría. La
alegría hace que soportemos rigores y circunstancias difíciles, ya que te
demuestra lo que tú puedes hacer y ser.
La alegría anima en tal proporción tus vehículos, que puedes resistir
cualquier ataque y soportar grandes esfuerzos y presiones hasta que alcances tu
meta.
La alegría no te interna en desiertos, sino que te incita a trabajar y vivir
en un mundo en el que hay problemas, dificultades y peligros. Te impulsa a
cumplir con tu deber y te induce a trabajar , en todos los lugares posibles, para
repartir alegría, tal como repartirías comida a quienes tienen hambre y agua a
quienes tienen sed.