Citas indispensables por parte de conocidos, amigos, parientes e
indispensables por parte del médico de la familia hacia estas parejas que
confrontan este sěndrome
En primer lugar, los hijos empiezan a abandonar el hogar; lo que durante
años había sido una gran rutina, desaparece súbitamente: ni desayunos en familia,
ni ruidos, conversaciones...incluso ... ¡ni discusiones!. Y aunque este hecho
afecta a muchos padres, son las madres las que sufren más la separación.
Es lo que se conoce como” síndrome del nido vacío”, que tiene como
principales síntomas una cierta sensación de inutilidad y abandono que puede
provocar cuadros depresivos. El hombre acepta mejor la marcha de los hijos, pero
para él también representa un duro momento que se acrecienta ante la falta de
nuevas expectativas laborales y puede coincidir también con la pérdida del
cabello o con algún fallo en su vida sexual.
Por otra parte, la llegada del climaterio como precedente de la menopausia,
provoca una serie de cambios hormonales que suelen perturbar enormemente a la
mujer; estas transformaciones deben ser entendidas por la pareja. Del mismo modo,
las mujeres deben tratar de ser tolerantes con los cambios que sufren sus
compañeros, que también padecen una pequeña revolución, como la disminución de
sus niveles hormonales en aquellos varones que superan la barrera de los
50.
La paciencia y el apoyo son fundamentales para que la mujer no padezca una
crisis, o al menos colabore a sobrellevarla, pero también ella debe conocer y
estar al tanto de las alteraciones que se operan en su pareja. De no ser así todo
este cúmulo de cambios y alteraciones, tanto físicos como emocionales, pueden
llevar a ambos a poner en aprietos una unión de muchos años.
El hombre necesita sentirse de nuevo joven y la mujer, por su lado, se
vuelve más exigente e inconformista en la búsqueda y acomodamiento en este nuevo
lugar, en el que continúa siendo madre, pero a la vez dispone de más tiempo para
dedicarse a ella y a su pareja.
Estas transformaciones, acompañadas por la pareja, pueden llevar a un mayor
conocimiento de ambos y A hacerlos aún más complementarios. Si es así,
probablemente a partir de entonces vivirán algunos de los mejores años de la vida
en común. Pero en otras circunstancias desemboca, casi siempre, en ruptura. En
estos casos, el hombre busca establecer cuanto antes una nueva relación en la que
apoyarse; la mujer, en cambio, al haberse vuelto más exigente, tendrá más
dificultades para formar de nuevo una pareja estable. Pero si lo consigue logrará
una armonía que había perdido.
Y si bien no existen reglas de oro para disfrutar la pareja después de los
50, nunca está de más refrescar algunas ideas:
No hay que perder la imaginación y hacer como si la relación hubiera
comenzado ayer. De esta forma pueden suceder cosas imprevistas y
deliciosas.
Es necesario hacer proyectos en común; no dejarse llevar por la rutina, el
desgano, la monotonía.
No dejar de cortejar a su pareja y dejarse cortejar por ella.
Cada día es posible descubrir algo que aún no sabía de su pareja. Hay que
estar alerta.
Más vale pasar menos tiempo juntos que aburrirse . Las horas que se dedican
a la pareja son de gran valor y hay que sacar de ellas todo el provecho posible.
Puede que las relaciones sexuales disminuyan, pero... ¿y la
imaginación?
Y bajo ningún aspecto descuidar el aspecto físico. Cuanto más se envejece,
más importan ciertos detalles.
Ayúdate y ayuda a tu pareja a continuar viviendo felices. Juega
con tu creatividad e imaginación.
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