(1) En su origen griego, la
diaita era la prescripción que hacía el médico de
un régimen de vida, no solo de comidas. La definición del diccionario de
Barcia es muy ilustrativo: “El régimen que se manda observar a los enfermos
o convalecientes en el comer o beber; por lo regular, poco”. Así, se dijo
que “más cura la dieta que la lanceta” (= bisturí). Hoy decimos “estar a
dieta” con esa idea de comer poco como una actitud preventiva para no
enfermar o no engordar.
(2) En la jerga forense, la
dieta era una medida de la
distancia que se podía recorrer razonablemente para presentarse ante un
tribunal. Equivalía a unos 50 kilómetros. Servía para calcular el dinero
que se había de pagar por el lucro cesante de los que tenían que
trasladarse de lugar para acudir a los tribunales. El módulo aceptable era
de tres dietas o jornadas. Todavía en las costumbres universitarias se
conserva el hábito de pagar tres dietas a los profesores que tienen que
trasladarse de ciudad para la lectura de una tesis doctoral o actos
similares. Aunque el viaje se realice en el día, el módulo de los tres días
sirve para compensar lo magro que es el pago de esos
honorarios.
(3) En los países germánicos
la Dieta es tanto como el
Parlamento. En principio, parece que viene de Tag (= día), pero, a su vez,
tag quizá proceda de dies indicta (=
fecha señalada o solemne), también de la jerga
procesal.
Así pues, no me parece que sea
un barbarismo lo de “dieta mediterránea”. Desde luego, está en el DRAE, aunque la definición propuesta es poco precisa.
Por ejemplo, no incluye el pescado o la fruta.