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La verdadera igualdad con
los demás, empieza cuando su meta final y su vida actual se vuelven
iguales.
De nada vale buscar que haya un trato igual, si las metas son
distintas y los esfuerzos para alcanzar estas metas también. Es fundamental
sentarse consigo mismo y conversar sobre lo que se desea para el futuro. El
pasado no se puede cambiar, pero el futuro está listo para transformarse en sus
manos, como greda en las manos de un artesano. En la medida que convierta la
meta final y su vida actual como iguales, verá que el sentimiento de igualdad
existirá de forma automática.
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